Llevas tiempo pensándolo y al final has tomado la decisión: cambiar la bañera por un plato de ducha. Es una de las reformas más habituales en viviendas, tanto para ganar comodidad, como para mejorar la accesibilidad o para actualizar el baño.
Entonces empiezan los presupuestos. Uno ronda los 900 €, otro supera los 3.000 € y la duda es inevitable: ¿por qué hay tanta diferencia? En la exposición de baños de Cerbel en Molina de Segura escuchamos esa pregunta todas las semanas.
La realidad es que ambos presupuestos pueden ser correctos; la diferencia está en los materiales, el alcance de la reforma y la calidad de la instalación.
El de 900 probablemente contempla un plato acrílico básico, una mampara de corredera sencilla, el alicatado justo de la zona que queda al aire y mano de obra. Es un trabajo de día y medio y te queda funcional, pero tirando a básico.
El de 3.000 seguramente incluye un plato de ducha de resina con tratamiento antideslizante, una mampara fija de cristal templado de 8 milímetros con antical, alicatado completo de la zona húmeda con azulejo nuevo, grifería termostática y puede que la sustitución del desagüe y algún tramo de tubería. Es una reforma que dura tres o cuatro días y te cambia el baño por completo.
En que merece la pena invertir siempre dependerá de lo que busques y tus necesidades. Si por ejemplo contemplas vender la casa en los próximos años, es probable que con lo básico tengas más que suficiente. En cambio, si tienes pensado permanecer en tu vivienda, es recomendable que la inversión sea mucho mayor.
Los platos acrílicos son los más baratos, desde 80-100 euros. Hacen su función pero se rayan fácil y con los años amarillean. Si alguien te dice que un plato acrílico va a quedar como nuevo después de diez años, te está mintiendo.
Los platos de resina con carga mineral son otra liga. Cuestan entre 200 y 600 euros dependiendo del tamaño, pero tienen una resistencia brutal, no amarillean, y los buenos llevan certificación antideslizante Clase 3, que es la máxima. En una zona como Murcia, donde el agua dura deja cerco de cal en todo lo que toca, un plato de resina con tratamiento Gelcoat se limpia en la mitad de tiempo que uno acrílico.
Luego está la ducha de obra a ras de suelo. Estéticamente es lo más bonito: queda enrasada con el pavimento, sin escalón. Pero necesita más obra, hay que rehacer pendientes e impermeabilizar a conciencia, y el coste se va a los 800-2.000 euros solo del plato. Si la impermeabilización falla, te enteras por las goteras del vecino. Bonita pero arriesgada si no tienes un buen instalador.
Un grifo montado estándar suele costar en torno a 40-60 euros, pero es cierto que es recomendable invertir en él e instalar un grifo termostático, suele costar alrededor de unos 120-200 euros.
La diferencia es que mantienes la temperatura exacta sin estar ajustando, y cuando alguien abre otro grifo en la casa no te pega el latigazo de agua fría.
Además, el termostático ahorra agua. En Murcia, donde el metro cúbico no es precisamente barato, eso se nota. No parece gran cosa hasta que haces la cuenta al final del año.
Si tu piso tiene más de 20 años, hay bastantes posibilidades de que las tuberías de agua sean de plomo o acero galvanizado. Aprovecha la reforma para sustituir al menos el tramo del baño. El fontanero ya está ahí, las paredes ya están abiertas, y el sobrecoste ronda los 300-500 euros. Hacerlo como obra independiente más adelante te saldría por el triple fácil.
Las tuberías de plomo además son un riesgo para la salud que mucha gente ignora. Si no estás seguro de qué material son las tuyas, un fontanero te lo dice en treinta segundos mirando la conexión del lavabo.
Si tu vivienda tiene más de dos años de antigüedad, la reforma de baño tributa al 10% de IVA en lugar del 21%. En una obra de 2.000 euros eso son 220 euros de diferencia. Asegúrate de que la factura refleja el IVA reducido, porque hay quien te cobra el 21% igualmente esperando que no te fijes.
Ahora mismo, en verano, es cuando más sentido tiene. Te vas de vacaciones dos semanas, el reformista trabaja sin molestarte, y cuando vuelves tienes el baño nuevo. El truco es pedirlo con tiempo, los buenos profesionales se llenan rápido entre junio y agosto.
Antes de contratar a nadie, ven a ver materiales. No es lo mismo elegir un plato de ducha por foto que tocarlo. Pásate por nuestra exposición y toca, compara y pregunta. Estaremos encantados de poder ayudarte.